Disculpar, corriendo
Camino anduve dirigiéndome a la serpiente naranja.
Ella te trajo consigo, tus ojos brillaron ilusionados.
Ilusionado, caminaste de cerca, subiste al cielo azul, verde y amarillo.
Te gustaba sentarte en la ventana y mirabas al espacio, fijo.
Despedidas nunca brindaste, parecias siempre escapar errante.
Preferias guardar tus emociones, pensaste que nadie las escucharía.
Ayer de nuevo escapaste, no te diste cuenta pero te miré abatido.
Todo se perdió en un instante, nunca me sentí tan vacío.
No expresaste ninguna palabra, simplemente corrías..
Se que no lo soportaste, que la daga en tí hundía.
Nada tu preguntaste, parecías esperar contento.
De pronto te desilusionaste, el dolor estaba hasta adentro.
Le pregunté al ángel que te mira en las noches, si es que tu habías llorado.
Él me dijo "está desconsolado, no se si vuelva contigo"
La serpiente naranja te devuelve, camino vas a donde perteneces.
Dejas en mí un suspiro, disculpandose del lamento con creces.
¿Sabrás si hablo de ti? ¿Sabrás acaso el destino?.
El ángel solo me mira, me pregunta si quiero estar contigo.
Le respondo que no ha sido mi fin herirte, sin embargo me mira enojado.
"Si en verdad lo querías demasiado, debiste haberlo dejado ir libre".
Me parece torpe haberle aprisionado, haberlo traido a este lugar.
Ahora ya buscó su libertad, sólo espero lo encuentre al amar.
Ese ángel ahora se escapa, ha corrido a encontrarse contigo.
"Cumplido tu destino has logrado, ya no duele, ya no estás amigo".













